Dichas conclusiones ratificarían lo observado en el mismo ensayo tras un año de tratamiento (véase La Noticia del Día 25/07/2011).

Este estudio de fase III comparó ambos fármacos en personas con experiencia en tratamientos y con VIH resistente a, como mínimo, dos familias de antirretrovirales, junto a un inhibidor de la proteasa (IP) potenciado por ritonavir (Norvir®) y un tercer fármaco activo. Para alcanzar una eficacia óptima, elvitegravir debe, como ya sucede con los IP, potenciarse, ya sea con ritonavir o con el potenciador farmacocinético en investigación cobicistat (véase La Noticia del Día 26/07/2012).

Un total de 712 personas con VIH de EE UU, Europa y Australia participaron en el estudio, de las que 702 fueron incluidas finalmente en el presente análisis. Un porcentaje un poco superior al 80% eran hombres, el 60%, de etnia blanca y la edad media era de 45 años. El promedio del recuento basal de CD4 fue de alrededor de 220 células/mm3, con prácticamente un 45% de los participantes por debajo de las 200 copias/mm3. El 26% de los participantes tenían cargas virales superiores a 100.000 copias/mL.
Los inhibidores de la proteasa más utilizados fueron darunavir (Prezista®), en casi el 60% de los participantes; lopinavir/ritonavir (Kaletra®), en el 19%; y atazanavir (Reyataz®), en el 16%.

Tras 96 semanas de tratamiento, el 41% de las personas del grupo con elvitegravir y el 42% de aquellas con raltegravir habían interrumpido el tratamiento. Las principales causas de dicha interrupción fueron una baja adhesión (39 personas del grupo con elvitegravir y 34 del grupo con raltegravir), la retirada del consentimiento informado (30 y 17 personas de ambos brazos, respectivamente), pérdidas en el seguimiento (29 y 31 personas, de forma respectiva), falta de eficacia (17 y 21 participantes, respectivamente) e incumplimientos del protocolo (11 y 14 personas, de forma respectiva).

Tal y como ya pudo observarse en el anterior análisis a 48 semanas, los niveles de eficacia de elvitegravir y raltegravir tras 96 semanas de tratamiento fueron similares, con unos porcentajes de participantes con carga viral indetectable al final de dicho período del 48 y el 45%, respectivamente.

El 26% de los integrantes del grupo con elvitegravir y el 29% de aquellos pertenecientes al grupo con raltegravir experimentaron fracaso virológico, que fue definido como la presencia de rebrote virológico, interrupción del tratamiento por falta de eficacia o el hecho de no haber presentado supresión virológica durante el período de tratamiento.

Los aumentos en los niveles de CD4 fueron semejantes en ambos grupos, de alrededor de 200 células/mm3. Ambos tratamientos fueron bien tolerados, con solo un pequeño porcentaje de abandonos por causa de los efectos adversos (del 3 y el 4% en los grupos con elvitegravir y raltegravir, respectivamente).

El impacto de los acontecimientos adversos de grados entre 2 y 4 fue parecido en ambos grupos (afectó al 68% de los participantes de cada uno de ellos), del mismo modo que los efectos adversos graves (que afectaron al 20 y al 23% de los participantes con elvitegravir y raltegravir, respectivamente) y los resultados anómalos en las pruebas de laboratorio de grados 3 o 4 (presentes en el 37 y el 42% de los participantes de ambos grupos, de forma respectiva).

La presencia de diarrea fue superior en el grupo con elvitegravir que en el que seguía tratamiento con raltegravir (13 y 8% de los participantes, respectivamente). De forma contraria, las elevaciones de los niveles de enzimas hepáticas fueron más frecuentes en el grupo con raltegravir (2 y 6% de ambos grupos, de forma respectiva).

En el estudio, una cuarta parte de los integrantes de ambos grupos realizaron pruebas de resistencia. El 7% de las pruebas de los dos grupos mostraron el desarrollo de mutaciones primarias de resistencia a inhibidores de la integrasa.

En sus conclusiones, los investigadores afirmaron que, tras dos años de tratamiento, una toma diaria de elvitegravir presenta una excelente tolerabilidad y una eficacia no inferior a la proporcionada por dos tomas diarias de raltegravir, en ambos casos junto a un IP potenciado y un tercer antirretroviral activo.

Gilead Sciences, compañía propietaria de elvitegravir, ha presentado la solicitud de aprobación del fármaco a la Agencia Europea del Medicamento (EMA, en sus siglas en inglés) y a la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés), tanto en solitario como coformulado con tenofovir (Viread®), emtricitabina (Emtriva®) y el potenciador farmacocinético en investigación cobicistat (véase La Noticia del Día 11/01/2012).

Fuente: HIVandHepatitis.
Referencia: Elion R, Molina JM, Arribas-Lopez JR, et al. Efficacy and safety results from a randomized, double blind, active controlled trial of elvitegravir (once-daily) versus raltegravir (twice-daily) in treatment-experienced HIV-positive patients: long term 96-week data. XIX International AIDS Conference (AIDS 2012). Washington, DC, July 22-27, 2012. Abstract TUAB0105.

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